jueves, 12 de junio de 2014

la política educativa LUIS DARÍO SALAS MARÍN

La educación oscila en un contexto  internacional  y  nacional  de  crisis económicas recurrentes, con elites alejadas  de la ciudadanía a la hora de tomar decisiones. Las metrópolis, a su vez, implantan colonialmente modelos  educativos  ajusta‐dos a su afán de lucro mediante el control, dependencia  y  dominio  de  otros  territo‐rios, allende sus fronteras por la vía cultu‐ral y educativa; asimismo, el Enfoque Basa‐do Competencias (EBC) es ahora, la “punta de  lanza”  de  esa  geopolítica  imperialista cultural renovada,  de  observar  el mundo con los ojos del otro, el dominador, bajo la batuta  de  la  Economía  del  Conocimiento (EC).  La  EC  apuesta  por  una  geopolítica  cuyas coordenadas estén ubicadas en los países  desarrollados y el uso de conocimientos de “cuarta revolución tecnológica”.  Mientras que el  EBC es un discurso pedagógico  in‐tencionado,  llevado  de  las  fábricas  a  las escuelas, que procura preparar a la perso‐na en tareas específicas y con base a resultados. La política educativa del Estado mexicano, se caracteriza por defender un sistema de dominación clasista, fuertemente corpora‐tivo entre el gobierno en turno y el Sindica‐to Nacional de  Trabajadores de  la  Educa‐ción  (SNTE), tal  como se  muestra  con  la Alianza por la Calidad de la Educación (ACE) firmada  por  el  gobierno  calderonista  y  la dirigente  sindical  Gordillo.  En  términos teóricos y de política educativa, aceptamos el ingreso del EBC en la arena del debate y discusión de ideas, pero rechazamos el EBC “per se” y su implantación por decreto en el sistema educativo mexicano.

miércoles, 11 de junio de 2014

El estado y la política educativa

En México, el Estado es quien proporciona la mayor parte de los servicios educativos, además de ser quien norma y señala las directrices para el conjunto de la educación, tanto pública como privada. No puede negarse que la política educativa del Estado Mexicano a lo largo de los años se ha traducido en logros de importancia.
                Se ha luchado contra el analfabetismo, se ha apoyado la educación para los adultos, se ha proporcionado a escalas el número de alumnos como de maestros lo que ha ocasionado que México tenga el mayor magisterio de Latinoamérica a nivel medio y básico.
                Las cosas negativas de los proyectos educativos son principalmente la deserción escolar ya que de  cada  100 niños que ingresan a la primaria sólo 55 la terminan y de ellos únicamente 49 se inscriben a la secundaria. Lo anterior resulta de la imposibilidad de los sectores de más bajos ingresos de mantener a sus hijos como estudiantes, entre otras razones porque requirieren de su participación en actividades productivas, les resulta imposible sostener el traslado de sus hijos desde pequeñas comunidades hasta las poblaciones que ofrecen servicios post – primarios.
                Estas y otras consecuencias demuestran  el resultado de una desigual distribución social y geográfica de los servicios educativos, aún existen en el país miles de escuelas unitarias, de escuelas en las que dos o tres profesores atienden el total de grupos y con frecuencia las escuelas ubicadas en zonas rurales y urbano – populares carecen de instalaciones apropiadas: las aulas son insuficientes, faltan talleres, laboratorios y equipos diversos.

                Esa es la cara educativa y faltaría hacer mención que dos personajes históricos en la labor escolar serían José Vasconcelos y Jaime Torres Bodet como precursores de los libros de texto gratuito y de la educación en México.
redacta nuevamente en media cuartilla una conclusión con la falta de educación en México 

practicas para la mejora de cultura y valores.

Ricos y pobres, viejos y jóvenes, heavys, chetos, punkys.... En nuestra sociedad,
estas son algunas de las formas con las que solemos clasificar a las personas
de acuerdo con sus gustos, características y/o posesiones. Cuando lo hacemos
estamos diferenciando, comparando y frecuentemente y de modo casi
natural, también estamos valorando.Sin embargo, estas acciones no son exclusivas de nuestra sociedad. Todos
los grupos sociales, aun los más alejados en el tiempo, han diferenciado y
clasificado a las personas de acuerdo con algunas de sus características.
Baste pensar en las rígidas clasificaciones que existían en el medioevo entre
nobles y siervos, o entre los blancos, los mestizos, los indígenas y los negros
en el período en que América era colonia de España. Otro ejemplo de ello lo
encontramos en Grecia, hace 7.000 años, cuando las mujeres no tenían los
mismos derechos que los hombres y, entre los hombres, no era lo mismo ser
libre que esclavo.
Volviendo a nuestro tiempo, si bien realizamos estas distinciones casi cotidianamente,
rara vez nos detenemos a reflexionar sobre ellas y sobre las
razones que nos llevan a hacerlas.
Diferenciamos y valoramos en relación con una amplia variedad de temas
de nuestra vida cotidiana: personas, actividades, lugares, juegos, amigos...
Desde que nacemos aprendemos a distinguir voces y colores, formas
y olores... La vida, y en particular la vida humana, sería imposible si no distinguiéramos
y comparáramos: lo grande y lo chico, lo cercano y lo lejano...
Las múltiples y variadas diferencias existen, indudablemente. Pero, aunque
frecuentemente valoramos, hay muchas diferencias a las que les restamos
importancia, mientras que a otras les otorgamos mayor importancia. En este
sentido se orientan nuestra mirada y nuestros juicios.
En este libro trataremos la manera en que nuestras sociedades y culturas
han definido algunas de esas diferencias como mejores que otras y han
construido formas de entender la realidad. Atenderemos, sobre esta base, a
los modos en que diferenciamos y valoramos las cuestiones que tienen que
ver con la edad de las personas, con su sexo-género y con características
que han sido denominadas raciales y étnicas.
Si bien las diferencias entre sexos, edades, características físicas y costumbres
de las personas existen, veremos que muchas de ellas son “impuestas”
por los modos de pensamiento de un momento en particular. Advertiremos
que esas diferencias tienden a asociarse con determinados valores.
Conscientes o no de ello, tendemos a establecer generalizaciones sobre
las cosas y las personas. En ocasiones, estas generalizaciones se dan junto
con actitudes de violencia y discriminación.
A lo largo de este libro, intentaremos pensar juntos sobre los posibles orígenes,
causas y potenciales consecuencias de esas generalizaciones.
En nuestras sociedades, la tecnología aplicada a la medición del tiempo
nos ha permitido calcular desde los tiempos-edad del Universo hasta los de
nuestra vida cotidiana. Utilizando este sistema de medición y conociendo el
momento de origen de una cosa podemos calcular su duración, es decir su
edad. Medimos en años la edad de las cosas, de los animales y, por supuesto,
de las personas.


debemos aprender a enseñarles a nuestros alumnos las cultura de respetar a nuestra sociedad y todo lo que nos corresponda, la naturaleza, a los adultos mayores, la diversidad de cultura y religiones; sin poner caras pues todos venimos de ancestros que nos enseñaban  a respetar a los demás sin importar que con las nuevas tecnologías debemos hacer mas fácil la tarea de mejorar la educación de la cultura a nuestros alumnos.










mala educación


En la enseñanza de los colegios cada vez más vemos que hay un grabe problema y este problema se ha producido en parte por todos. Primeramente, los alumnos que presentan hoy día problemas en el rendimiento de las clases son alumnos que viven en un entorno donde el matrimonio (padre y madre) no se ha consolidado bien (no está preparado para lo que implica educar a un niño) o están separados, o están "bien consolidados" pero les permiten al hijo/hija en cuestión actuar a su parecer o actúan violentamente contra él llevando-lo a ser un alumno problemático que ya entorpecerá las clases y al rendimiento de los otros alumnos. Sucesivamente el problema se aumenta cuando observamos la manera de hacer clase algunos profesores o solo su actitud de cara a la profesión que ejercen. Muchos profesores, hoy día creen que el alumno se debe adaptar al profesor cuando ciertamente es el profesor el que se debe adaptar al alumno ya que el futuro del que estamos hablando es el del estudiante en cuestión puesto que independientemente de la evolución del alumno el profesor cobrará si o si mientras ejerza su trabajo. El problema que se nos establece es que el trabajo del profesorado en general está valorado por la mayoría de alumnos un trabajo que solo se basa en cumplir y en no esforzarse. Ante la pregunta cual es el profesor ideal? muchos responderían cosas diferentes (ya que tienen gustos, preferencias o prejuicios diferentes determinados según si les gusta o no la asignatura que dan) pero todos seguro que se basan en que el buen profesor es el que contento de su labor transmite su pasión por la asignatura en cuestión hacia los alumnos de forma didáctica, participativa, sin sermonear, estableciendo un orden ante las situaciones extremas, etc. En definitiva, el buen profesor es el que establece un punto medio.